Y tuve que entender que aún hay otra luz que queda cuando en mi se pone el sol y ahí estoy en la ardiente oscuridad
Sobre esta tierra quién tendrá piedad de nosotros. Míseros, no tenemos un Dios ante quien postrarnos, y toda nuestra pobre vida llora. ¿Ante quién me postraré, a quién hablaré de mis espinos y de mis zarzas duras, de este dolor que surgió en la tarde ardiente y que aún es en mí?
El entusiasta ve sólo el pago inicial.
La automatización entusiasta del ser humano por la máquina inteligente que crece en poderes le llevará a la inutilidad
Y no busques alejar de mí al hermano - ¿Aún en el sueño percibí tu mirada? -, a quien encadenas ferviente a una absurda tarea, revistiéndole con tus deseos de ropajes de esclavo.
Es mi ferviente deseo y mi mayor ambición el dejar un trabajo con algunas instrucciones útiles para los pianistas futuros.