Nada resulta excesivo para recomendar al auditorio musical esta obra, esencialmente artística, que ha sido acertadamente considerada una de las más bellas del siglo que ha visto nacer a este desgraciado gentilhombre.
Si cultivas con excesivo mimo el jardín secreto de tu alma, puede llegar a hacerse demasiado exuberante, a desbordar el espacio que le corresponde y, poco a poco, a invadir otras regiones de tu alma que no estaban llamadas a vivir en secreto. Y así puede ser que tu alma entera acabe convirtiéndose en un jardín cerrado y, pese a su esplendor y su perfume, sucumba a su propia soledad.
Yo fui responsable de no haber aportado. Cuando hablo de esa vanidad que nos ocupa a todos tras el éxito, también me incluyo porque yo hice un uso indebido de la verdad, un uso exagerado de la verdad. Y tan severa fue que habrá tenido que ver con esa soberbia que nos invade a todos cuando creemos que tenemos que presentar nuestros derechos con contundencia.
El temor exagerado a la pobreza hace llevar a muchos una vida de mendigos
Los mismos vicios pueden engendrar orgullo desmedido o humildad excesiva
A nivel de estadística es tan, tan, no sé que adjetivo utilizar, tan... tan descomunal que hay gente que cuando baja el nivel 2 o 3 jornadas quieren criticarle. Raúl tiene 7 vidas y volverá a resurgir. Raúl es tan grande que sólo él decidirá cuando no quiere más. Aconsejo a los analistas que no le den por muerto, porque cuando Raúl quiera resurgirá y se van a tener que comer sus palabras
Internet y la digitalización no son un simple salto tecnológico más, sino una descomunal mutación cultural, económica y política sin precedentes.
No seas desproporcionado en tus ambiciones. Pretende sólo aquello que puedas obtener con toda seguridad. Sitúata sólidamente en el puesto que te corresponde. Una persona en un puesto superior a su capacidad es un espectáculo deplorable
El que impone un castigo desproporcionado no corrige, sólo se venga.
Del hecho parten el sabio, el esteta y el moralista que desprecian la prensa, y con el hecho se contenta la enorme mayoría cuya sola cultura es la prensa, y que no va más allá de la sensación y de la imagen corriente. Un gran diario no ha de encerrar sino hechos, o que parezcan tales.
Identificar claramente los amigos y los enemigos de las fuerzas populares es un punto de partida indispensable para una política revolucionaria. Toda confusión, la confianza en los enemigos y el alejamiento de los amigos constituyen un debilitamiento enorme para la clase obrera y el pueblo
El hombre alcanza el punto más alto de la amabilidad entre los 12 y los 17, para llegar nuevamente, en una segunda floración, entre los 70 y los 90 años de edad.
Si el periodismo es todavía una fuerza ciega, la culpa es del periodista. No hay ningún sacerdocio más alto que el del periodista; pero, por lo mismo, no hay sacerdocio que imponga más deberes, y por lo mismo, no hay sacerdocio más expuesto a ser peor desempeñado. De ahí principalmente la inmoralidad del periodismo.
Un miedo ingente invade a los nuestros.
–Ah... veo que la nuevo departamento de tráfico está teniendo el efecto deseado. –Señaló un montón grande de papeles–. Estoy recibiendo un número ingente de quejas del Gremio de Carreteros y Conductores de Ganado. Bien hecho. Transmítanle mi agradecimiento al Sargento Colon y a su equipo.
Además, para educar un público hay que comenzar por tenerlo, y para tenerlo hay que halagarlo. ¿O es que te resignas a ser el único suscriptor? Un gran diario, es decir, un diario con un gran público, es un partido; cada vintén representa un voto. Y se trata de electores que dan su voto y dinero encima: ninguna política consigue tanto.
Un libro es un espejo que pasea por una gran avenida.
Los salvajes parecen tener puntos de vista similares a los que la gente cultivada sobre la mayoria de los temas: están demasiado avanzados.
El peligro es que un hijo nacido en el trono casi con seguridad se echa a perder. Recibe demasiado halagos y demasiado poder, y confunde el accidente del nacimiento con las realizaciones de valor. (refiriéndose al Emperador romano Cómodo en su libro El Imperio Romano).