Me di cuenta que usando las notas agudas de los acordes como líneas melódicas, y usando correctamente la progresión armónica, podía tocar lo que escuchaba adentro mío. Entonces nací.
No me preparo a mi vez para convertirme en maestro. No por falta de ambición o porque una persona eminente me humille; sino, porque, como discípulo, me he internado en una vía fecunda cuya progresión basta para colmar mis aspiraciones intelectuales
La concepción problematizadora y la superación de la contradicción educador - educando: nadie educa a nadie nadie se educa a sí mismo, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo.
El mundo está lleno de sufrimiento pero también de superación del mismo.
Nunca hemos conseguido tanto a cambio de una simple abstención. En mi trayectoria no he conocido un caso semejante.
Tan pronto como exista una Máquina Analítica, esta necesariamente guiará el curso futuro de la ciencia. Cuando que se busque un resultado por su ayuda, en el acto se planteará la pregunta —¿Por cuál trayectoria de cálculo se pueden obtener estos resultados con la máquina en el menor tiempo?
El devenir como en completación de algún pasado donde el repliegue de la escena se repliega en distorsión de la palabra aún no dicha nunca dicha.
La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.
El desapego significa no sentir ningún remordimiento por el pasado ni miedo por el futuro; dejar que la vida siga su curso sin intentar interferir en su movimiento y cambio, sin intentar prolongar las cosas placenteras ni provocar la desaparición de las desagradables. Actuar de este modo es moverse al ritmo de la vida, estar en perfecta armonía con su música cambiante, a esto se llama iluminación.
Todas las grandes ideas de reforma se condensan en apósteles y se petrifican en crímenes, según en su llameante curso prendan en almas de amor o en almas destructivas.