Dulce me eres, linda morena, como me es dulce de primavera naciente aurora.
Te vi pasar, me mordí para no llamarte. Ibas linda como el sol, se paraban a mirarte.
La verdad. Es una cosa hermosa y terrible, y debería ser tratada con precaución.
Dulce le ríe, dulce la espía la hermosa de melancolía.