Lo único bueno que tienen esos días de miedo y tensión (exámenes) es que consiguen que te olvides de cualquier otro problema. Durante esa semana cada estudiante está demasiado preocupado por salvar el pellejo como para perder el tiempo con otras preocupaciones
La tensión entre las exigencias de la conciencia moral y las operaciones del yo es sentida como sentimiento de culpa
La obsesión por el agotamiento de las reservas y por la detención de los motores, la idea de una decadencia no reversible, traduce ciertamente esta angustia propia del hombre moderno.
No me angustia el mundo. Es la suerte y el destino...No busco ni dinero ni prestigio...Me basta con una buena familia y una buena moral...