Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales...
En el chocó incluso es imposible hacer el tan conocido en el país paseo de la muerte, porque no hay hospitales a los cuales pasear al moribundo.