No puede ser que una persona de cerro Navia tenga 60 años de esperanza de vida y la de Las Condes sea 80
Y le habló a ella. Un poema tras otro. Sobre lo conocido y lo ignorado, la verdad y el sufrimiento, el amor y el deseo. Ella cerró los ojos, y con cada palabra sintió que las tinieblas desaparecían.