Si no hay conexión causal, la práctica no podría aprovechar nada, porque nadie encuentra en su conciencia una idea o un sentimiento de esta infinidad de terminaciones centrales.
Pero la clase más usual de conexión entre los distintos sucesos que forman parte de cualquier composición narrativa es la de causa y efecto.
Porque eso son los viejos: la cuerda, la ligazón que hay entre la vida y el abismo de la muerte
Personalmente, cuando hablo solo con Dios y la Virgen, más que adulto prefiero sentirme niño. La mitra, el solideo, el anillo desaparecen; mando de vacaciones al adulto y también al obispo, para abandonarme a la ternura espontánea que tiene un niño delante de papá y mamá. El rosario, oración simple y fácil, a su vez, me ayuda a ser niño y no me avergüenzo de ello en absoluto
Este deseo sin límites me impulsa, como a un toro con anillo en la nariz y cadena en el anillo...