Cada audición es como dar un examen. La macana es que no hay tres tipos delante de uno. Creo que hay más; por lo menos, cuatro. Empiezo el programa con un pánico loco y lo termino igual, destrozado como si hubiera subido al Tupungato.
No he tenido problema alguno con el rechazo, porque cuando te adentras en una audición estás rechazado de antemano. Hay cientos de otros actores. Estás detrás de la bola ocho cuando te adentras allí.
El lenguaje existe sólo cuando es oído y hablado; el oyente es un participante indispensable.
...El oyente debe tener la impresión de que se le está contando lo que está ocurriendo en el mundo, y no que alguien está haciendo las veces de lector de noticias. A lo cual hay que sumarle el estilo muy particular que de por si brota del emisor de la información
Abre tu alma y tu oído al son de mi mandolina: para ti he hecho, para ti, esta canción cruel y zalamera.
Solo una cosa tiene mala el sueño, según he oido decir, y es que se parece a la muerte, pues de un dormido a un muerto hay muy poca diferencia.