La modestia es el arte de animar a la gente a que se encuentren por si mismos cuan maravilloso es uno.
El que cae desde una dicha bien cumplida, poco le importa cuán hondo sea el abismo.
Tomado colectivamente, el pueblo es un poeta: autor y actor se inflaman con la obra que se representa o que le hacen representar, sus mismos excesos no son tanto instinto de una crueldad nativa cuanto delirio de una multitud embriagada de espectáculos, sobre todo cuando son trágicos: cosa tan cierta que, en los horrores populares, siempre hay algo superfluo añadido al cuadro y a la emoción.
... y en cuanto a creer en las cosas, las creo todas con tal que sean increíbles.