La vida, como una cúpula de cristales multicolores, deforma la blancura esplendorosa de la eternidad
Mi padre, un indio de ojos amarillos, provenía del lugar donde se juntan cien ríos, olía a bosque y nunca miraba al cielo de frente, porque se había criado bajo la cúpula de los árboles y la luz le parecía indecente...
Caminos circulares de la selva, una sola bóveda verde, movimiento cósmico, un eterno retorno en la renovación vegetal
La bóveda suspendida encima de mi cabeza, el cielo, si se quiere, parecía formado por grandes nubes, vapores movedizos que cambiaban continuamente de forma y que, por efecto de las condensaciones, deberían convertirse en determinados días, en lluvias torrenciales.