Un caballero es un hombre que puede discrepar sin ser desagradable.
Las hipótesis deber ser siempre susceptibles de confrontación con el experimento. No deben, en general, discordar con hechos o principios establecidos. Este punto es importante de retener.
Lo pintoresco tradicional, lo único autorizado por la crítica, tenía buenas razones para no encontrarse en mis cuadros: abandonado a mí mismo, lo pintoresco es inoperante y se niega cada vez que reaparece idéntico a sí mismo. Ya que lo producía su encanto, mientras no se hubiera convertido aún en tradicional, era lo inesperado, la novedad de una disposición y lo extraño.
El instinto de la manada siempre lleva a valorar muy alto lo mediocre. Lo aprecia como algo valioso. Creen que son fuertes porque representan a la mayoría. En las capas medias no existen la sorpresa ni el temor. Se empujan unos contra otros para sentir la ilusión del calor. En la mediocridad nadie puede encontrarse a solas con algo, mucho menos consigo mismo. ¡Y cuan felices parecen!
¿Dónde estaba la calma de espíritu, la serenidad de conciencia que me hubiera permitido contemplar el pasado con satisfacción y encontrar nuevas esperanzas en las cuales creer?
De alguna manera, escapar de la oficina y con un poco de tiempo para reflexionar, permite encontrar errores en nuestra estrategia. Tienes la oportunidad de repensar las cosas. A menudo, eso me ayuda a corregir un error que cometí o que alguien más está a punto de hacer