Cuando me siento abatido me doy jaque mate a mí mismo.
Ser abatido por ráfagas de ametralladora, como parecía ser mi suerte, no debía considerarse como un infortunio singular, quizás no era 'un bel morir', como lo reclamaba Segismundo Malatesta; pero en las actuales circunstancias del país y del mundo, una muerte así podía no ser un sacrificio inútil, sino la creación de un símbolo que convocara un movimiento de restauración
Hay algo sorprendente: cuando reflexiono sobre todas mis películas, me llama la atención que, en las épocas en que estuve deprimido hice comedias. Y cuando me sentía feliz, rodé temas más bien trágicos. Quizás intente inconscientemente compensar cada uno de mis estados de ánimo.
Es fácil sentirse deprimido si uno mira todo el tiempo hacia abajo.
Tan solo y desconsolado como sólo podía sentirse un ser humano en el momento de morir lejos de Ingrid
¡Mi espíritu desconsolado te busca con ansia infinita y has dejado mi alma marchita y tú también te has marchitado!
Soy un desesperanzado con dinero; simplemente gasto lo que tengo.
El pueblo donde no hay vida política, es un pueblo corrompido y en decadencia, o es víctima de una brutal opresión.
La vida política de un pueblo marca la condición en que se encuentra; marca su nivel moral, marca el temple y la energía de su carácter. El pueblo donde no hay vida política, es un pueblo corrompido y en decadencia, o es víctima de una brutal opresión.
Y tampoco trajo cambios el corrupto PSOE
Pero el mundo es un pantano cenagoso donde lo bueno se pudre y lo corrupto prevalece, estando en su elemento. Tal había sido el caso de los hermanos Drusus y Tiberio: el primero se había marchitado antes de disfrutar sus triunfos, el segundo había sido convertido en amo del mundo
La ley se ha pervertido bajo la influencia de dos causas muy diferentes: el egoísmo carente de inteligencia y la falsa filantropía.
Las relaciones sociales entre los hombres se han pervertido tanto, que es más fácil obrar mal que conducirse correctamente.
Se dejó arrastrar por los impulsos que retuercen al hombre que se siente por primera vez a las puertas de la cárcel, impulsos ciegos que conducen a un desdichado a jugarse la vida en un naipe o en una mujer. Quizá buscando en el naipe y en la hembra una consolación brutal y triste, quizá buscando en todo lo más vil y hundido cierta certidumbre de pureza que lo salvará definitivamente.
Ella era una flor del mar, yo un delfín tras un velero, de esta noche no paso, se ha hundido otro petrolero.
El que se erige en juez de la verdad y el conocimiento es desalentado por las carcajadas de los dioses.
¿Quién llenará este vacío de cielo desalentado que deja tu cuerpo al mío?