El hombre es un organismo excesivamente complicado. Si está condenado a la extinción morirá por falta de simplicidad.
Un hombre tiene que ser excesivamente estúpido y falto de caridad para creer que no existe la virtud sino de su lado.
Y ahí estaba él, con el rostro demasiado cerca del mío. Su belleza aturdió mi mente...Era demasiada, un exceso al que no conseguía acostumbrarme.
Viejo océano, tu forma armoniosamente esférica, que alegra la cara grave de la geometría, me recuerda demasiado los ojos pequeños del hombre, similares por su pequeñez a los del jabalí, y a los de las aves nocturnas por la perfección circular de su contorno.