Está muy bien hacer un concierto por un niño que tiene una enfermedad. Pero los autores pagan unos impuestos de cojones, más que Cristiano Ronaldo, y no tienen derecho de imagen que les permita aminorar la carga fiscal o irse a paraísos fiscales, sino que pagan sus impuestos. Pues con mis impuestos quiero que la sanidad pública cure a ese niño.
Al que juró hasta que ya nadie confió en él, mintió tanto que ya nadie le cree, y pide prestado sin que nadie le dé, le conviene irse a donde nadie lo conozca