Recorrer una parte del camino no significa equivocarse de camino.
El mejor modo de equivocarse es tenerse a sí mismo por mucho más listo que los demás
Deja en su musgo errar mis dedos, ahí donde brilla el botón de rosa: déjame, entre la hierba clara, beber las gotas de rocío, ahí donde la tierna flor está rociada; para que el placer, amada mía, ilumine tu frente cándida como, al alba, el azul tímido.
Reía porque sus enemigos no podían alcanzarlo, ignoraba que ejercitaban para errar el tiro.
Quien piensa con grandeza se ha de equivocar con grandeza
(Todo por embarrar el recuerdo de Marisa contra los muslos de otras).