Quien piensa a lo grande tiene que equivocarse a lo grande.
En la elección de esposa, como en un plan guerrero, equivocarse una sola vez significa la derrota irreparable.
No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento), sino de una movida del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios
Les ruego, en las entrañas de Cristo, piensen que es posible que se puedan confundir
Quien piensa con grandeza se ha de equivocar con grandeza
(Todo por embarrar el recuerdo de Marisa contra los muslos de otras).