Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera es uno de los sentimientos más urgentes que se tiene en vida.
El amor mundano apega a esta vida; el amor divino por la otra suspira. Sin ti, Dios eterno, ¿Quien puede vivir?
Siempre tenemos la impresión de que podríamos hacer mejor lo que los otros hacen. Desgraciadamente, no tenemos el mismo sentimiento hacia lo que nosotros mismos hacemos.
Los mejores líderes no proveen un manual de instrucciones paso a paso para los empleados; los mejores líderes son aquellos que traen a la luz nuevas ideas y articulan una visión que inspira a los otros a actuar.
Si cada año estuviéramos ciegos por un día, gozaríamos en los restantes trescientos sesenta y cuatro.
La civilización es precisamente el esfuerzo por ir más allá de la propia cultura, lo que hace sentir curiosidad e interés por otras. A quien se encierra en los usos que conoce, los considera sin disputa preferibles a todos los restantes y muestra antagonismo cerril hacia las formas de comportamiento humano que no comparte, siempre se le ha llamado bárbaro, nunca civilizado.
El alma humana puede desarrollar su vida ideal, dentro de lo posible, en una unión dinámica con el mundo; y puesto que esta unión implica diferencia, ningún alma necesita siquiera intentar imponer su lenguaje ni sus costumbres a las otras partes de la naturaleza, ni renunciar o negar la originalidad de sus propias ideas y placeres.
La caridad es el océano de donde parten y adonde van a parar todas las otras virtudes
En su primera pasión, la mujer ama a su amado: en las restantes sólo ama al amor.
Mis héroes son y fueron mis padres, no me imagino teniendo a otras personas como héroes
El pecado se encuentra solamente en querer herir a otras personas innecesariamente. Todos los demás pecados son disparatados inventos. El automaltrato no es un pecado... es simplemente estúpido
¿Sabés por qué no podían sacarme la pelota? Porque ella no se quería ir de mi lado. otras cosas sí me sacaron, pero la pelota no.
Manifiesto de Córdoba del 1 de enero de 1919, entre otras cosas decía: