Todas las religiones han basado la moral de la obediencia, es decir, sobre la esclavitud voluntaria. Es por eso que siempre han sido más perniciosas que cualquier organización política. Para este último hace el empleo de la violencia, la anterior corrupción de la voluntad
...en cuanto a los que diferencian los cuerpos por la magnitud, se les impondrá la conclusión de que habrá algún elemento anterior al elemento, y procederán así hasta el infinito, si es verdad que todo cuerpo es divisible y el elemento es lo que consta de partes más pequeñas.
El estado inicial del Universo fue elegido puramente al azar.
Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se enuentran en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera equitativa, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial
Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.
No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
Lo primero que recuerdo, y también lo último, es que quería trabajar como enfermera o, al menos, quería trabajar en la enseñanza, pero en la enseñanza de los delincuentes más que en la de los jóvenes. Sin embargo, yo no había recibido la educación necesaria para ello.
Ser segundo es ser el primero de los perdedores
Nos hallamos apenas en el período inicial de toda revolución: la emoción. Por eso no somos revolucionarios sino simplemente rebeldes, es decir inconformes.
Pese a que aproximadamente un 80% de las riquezas del mundo se enuentran en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas esas riquezas y las repartiésemos de manera equitativa, en cinco años tales riquezas estarían en las manos del mismo 20% inicial
No es muy dificil atacar las opiniones ajenas, pero sí el sustentar las propias: porque la razón humana es tan débil para edificar, como formidable ariete para destruir.
Todo poder cae a impulsos del mal que ha hecho. Cada falta que ha cometido se convierte, tarde o temprano, en un ariete que contribuye a derribarlo.