Una nación es finalmente la suma de todos los individuos particulares, y según los individuos particulares sienten, piensan, obran, así siente, piensa, obra la nación.
La sorprende como la sorprendería un objeto raro y extraordinario, una obra de arte; por la sencilla razón de que sigue siendo, a través del tiempo, pura y simplemente él mismo
¿No es evidente que, por trascendentes y creadores que sean, el amor y el celo de Dios no podrían caer más que sobre un corazón humano, es decir, sobre un objeto preparado (lejana o próximamente) por todos los jugos de la Tierra?
... la religión no se reduce a la caridad, sino a difundir discordias entre los hombres y a propagar el odio más funesto, que disimulan con el falso nombre de celo divino y de fervor ardiente.
El hombre es un fin en sí mismo, no el medio para los fines de otros. Debe existir por su propio esfuerzo, sin sacrificarse a otros ni sacrificar a otros para sí mismo. La búsqueda de su propio interés racional y de su propia felicidad es el más alto propósito moral de su vida
El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado.
Asómate co a precipicio veras niños prodigio hip hop como un oficio, mira mi rap suena en cada edificio, esto implica sacrificio una virtud y un vicio
Morir es cosa de un segundo. Hagamos todos el sacrificio de nuestras vidas, si este sacrificio es útil, pero no seamos cobardes. Porque entonces perderemos la vida y la dignidad, que es aún peor.
Y después está el silencia de la inmensidad, unas veces mar en calma y otras tempestad...Soy un náufrago sensual buceando con fervor tus playas de coral.
Todos los artistas tienen en común la experiencia de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos, por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los ojos de su espíritu.
Los cuentos son el camino real hacia el estudio de las relaciones. Lo que es importante en una historia, lo que es verdad en ella, no es el argumento, las cosas o las personas en el cuento sino las relaciones entre ellas.
Pensamiento y estudio son igualmente necesarios para la felicidad de un país y para la vida de una ciudad. En el primero previenen las inquietantes sensaciones de indolencia y permiten el placer sublime de crear para la belleza; en la segunda, hacen que la disipación no sea objeto de necesidad y, consecuentemente, de interés.