A veces, Dios ayuda. Ayuda a mucha gente que lo reconoce así. Los evangelios de cristo son estimulantes a este respecto. Cuando murió mi mujer, Dios me ayudó, sin duda. Tuve esta sensación durante varios años, hasta que logré salir del pozo.
Hoy tengo presente con afecto a cada religiosa y religioso: que sigan siempre a cristo con fidelidad, en pobreza, castidad y obediencia.