Cuando uno se quiere casar tiene que prepararse para una boda, y se tienen que preparar dos. (Dicho en una rueda de prensa en Varsovia (Polonia) el 28 de Agosto de 2000).
Llevo sola dos años y estoy muy bien. Mi corazón está cuidándose mucho. No me gusta que me lastimen; estoy un poco cerrada al amor, Algún día pasará. Claro que me quiero casar y tener hijos. Pero primero los corazones tienen que sanar y el mío está en un proceso de sanación.
Puesto que la conjunción del bien con la verdad es como un matrimonio, es evidente, que el bien ama á la verdad y la verdad al bien, y que éste y aquélla desean unirse mutuamente. La conjunción del mal con la falsedad, interiormente mirada, no es matrimonio, sino adulterio.
Todos los pueblos del mundo deben unirse para conseguir lo más sagrado, que es la libertad, que es el bienestar económico, que es el sentimiento de no tener absolutamente ningún problema insalvable por delante