El prodigioso mundo de la cultura mora de España, que en el fondo es más afín a nosotros que Roma y que Grecia, que habla a nuestro sentido y a nuestro gusto con más fuerza que aquéllas, fue pisoteado...
Concentrar las unidades del Ejército Rojo para golpear, en el momento oportuno, al enemigo que las enfrentara, y oponerse a la división de las fuerzas afin de evitar que fuesen derrotadas por partes.
Es imposible, por tanto, que exista un peso infinito, y de manera semejante una levedad infinita. Y, por consiguiente, no puede haber cuerpos que tengan un peso o una levedad absolutos.
El amor le pareció curiosamente semejante a algo... ¡A la comida! Sentimos su fuerza mientras está en la mesa, luego en el estómago, a continuación en la sangre de otra forma, hasta que se transforma en células. Estas células se renuevan con el paso del tiempo sin que queden huellas de las mismas.