Dime donde has ido, dónde esperas en silencio amigo, quiero estar contigo, regalarte mi cariño, darte un beso, ver tus ojos, disfrutando con los míos, hasta siempre, adiós mi corazón
Entramos a una casa de portón grande, jardín descuidado y aromas diluidos del reciente verano. Había hojas en el suelo y un silencio solemne (...) Una tristeza impresionante se extendía por toda la casa: se diría abandonada o habitada por personas sin esperanzas.