Los puritanos deberían llevar dos hojas de parra en los ojos.
¿Qué cosas desea hacer antes de morir? -Ninguna en especial. Bueno, preferiría no morirme, claro. Pero tarde o temprano la distinguida dama llega, el problema es que a veces no es una dama ni mucho menos es distinguida, sino más bien, como dice Nicanor parra en un poema, es una puta caliente, que es algo que hace dar diente con diente al más pintado.
Sigo creyendo que una día la humanidad se inclinará delante de los altares de Dios y será coronada triunfante sobre la guerra y el derramamiento de sangre, y que el buen redentor no-violento proclamará el gobierno de la tierra. Y el león y el cordero se yacerán juntos, y cada uno se sentará debajo de su vid y de su higuera, y no habrá quien tenga miedo. Sigo creyendo que vamos a superarlo!
Los sauces inclinados junto a la ciénaga, el gran casco varado y el tronco flotando, ¡Con la vida comenzó el dolor!
La raíz zamorana, la raíz bolivariana y la raíz robinsoniana: tres raíces de un mismo tronco y un árbol enraizado en el pensamiento nacional; ideología que impulsa el nuevo y verdadero bolivarianismo.
El deseo es una manifestación de toda la vida humana, y aunque en esta manifestación nuestra vida revela a menudo toda su miseria, sigue siendo vida y no la mera extracción de una raiz cuadrada.
El mundo está lleno de sufrimiento. La raíz del sufrimiento es el apego a las cosas. La felicidad consiste precisamente en dejar caer el apego a todo cuanto nos rodea.
Todos los pecados tienen su origen en el complejo de inferioridad, que otras veces se llama ambición.
Asumimos una tarea hercúlea cuando el PP perdió en España. En 2004 supimos que verían en nosotros la referencia inexcusable. Asumimos el reto de liderar este partido a nivel nacional. Y conseguimos que el PP esté a las puertas de gobernar en España. He ahí el origen de todo lo que está pasando, ¿lo entendéis?
Nuestra raza y nuestra descendencia nos habitan sin que las veamos.
Estas son las reglas. No matar. No robar. No mentir. No embriagarse. No entregarse a la sexualidad. Puse en duda la última regla. ¿Qué le ocurriría a la raza humana si todo el mundo cumpliera realmente las cinco reglas morales? La raza humana cesaría de existir, lo que a los ojos del Buda es una cosa perfecta. Aunque cesara de existir también la orden budista.
Me fascinaba la idea de una familia que quedaba sola en el mundo, rodeada de muerte y de un enemigo ignorado e inalcanzable. Pensé en mí mismo, en mi familia, aislados en nuestro chalet y comencé a plantearme preguntas.
Pocos hombres son llamados para gobernar ciudades o imperios; pero cada cual está obligado a gobernar sabia y prudentemente su familia y su casa.
Todo ser vivo es también un fósil. Dentro de él, todo el camino hasta la estructura microscópica de sus proteínas, conserva las huellas y hasta los estigmas de su ascendencia
Querido pueblo rumano: estoy orgulloso por haber nacido y vivido en una nación de doble ascendencia imperial, con un pasado doblemente milenario.