La eterna juventud es imposible; aún cuando no hubiera otros impedimentos, la introspección la imposibilitaría.
Principalmente a la acción de ciertos grupos históricos que tienen que ver con el clero o con la pedagogía (curas o maestros), a la imbecilidad de los propios nacionalistas que se creen las predicas de estos curas y maestros, y al apoyo de múltiples potencias europeas. Por último, a que nuestra Constitución no tiene recursos ágiles para atajar desde el principio los sucesos.
La imbecilidad es una roca inexpugnable: todo el que choca contra ella se despedaza.
La deliberación es trabajo de muchos, la decisión, de uno solo.