La inflación es el ladrón más sutil y eficiente.
Yo no puedo perdonar. Estoy deseando perdonar, que para eso me he hecho sacerdote: para perdonar pecados. Es el mayor servicio que le puedo hacer a mi prójimo. Pero si le pido al ladrón que restituya, y él puede restituir, y no quiere restituir, yo no puedo perdonar.
Si ustedes habláis con casi todos los cantantes, o todos los cantaores, casi todos están fatal con la casa de discos. Se llevan como el gato y el perro. Yo igual. Lo que pasa que llega un momento en el que ya no les hago caso.
La gran diferencia entre un gato y un mentiroso es que el gato apenas tiene nueve vidas