La escritura, tal como la concibo, no tiene un territorio propio. El acto de escribir no es más que el acto de aproximarse a la experiencia sobre la que se escribe; del mismo modo, se espera que el acto de leer el texto escrito sea otro acto de aproximación.
Tengo más claro cada día que no se debieron celebrar las elecciones a los tres días del 11-M (...) El atentado fue un acto de coacción destinado a distorsionar el resultado
La vida fluye incesable y uniforme; duermo, trabajo, discurro por Madrid, hojeo al azar un libro nuevo, escribo bien o mal -seguramente mal- con fervor o con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván y contemplo el cielo, añil y ceniza. ¿Y por qué había de saltar de improviso el evento impensado?.
Les pedimos que consideren La estructura de la magia como nosotros: lo entendemos como un libro no sólo para cambiar la personalidad, sino también como el primer libro sobre la personalidad creativa y generativa.