La vanidad nos persigue hasta en el lecho de la muerte. La soportamos con entereza porque deseamos superar su terrible grandeza y cautivar la admiración de los espectadores
Nuestra vida es un lecho de cristal y esta vida está hecha de cristal. Nuestra vida es un lecho de cristal, un lecho de cristal para los dos. Podrías verlo así, sólo si supieras que yo sin ti ya no podría vivir.