El miedo es el más ignorante, el más injurioso y el más cruel de los consejeros.
La esclavitud más denigrante es la de ser esclavo de uno mismo.
Algunos dirán que la falaz belleza creada por la penumbra no es la belleza auténtica. No obstante, como decía anteriormente, nosotros los orientales creamos belleza haciendo nacer sombras en lugares que en sí mismos son insignificantes.
Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa.
A mí no me parece infamante ganar dinero con la literatura ni ganar dinero con nada. En el capitalismo ganar dinero es una obligación, si no, dejate de joder. En esto sos mandíbula o bocado, no tenés muchas alternativas. Yo, en lo posible, si puedo, prefiero ser mandíbula. No me interesa ese poder ilusorio.
La lengua maldiciente es indicio de mal corazón.
Del maldiciente al malhechor sólo media la ocasión