Podemos simpatizar los unos con los Otros, y eso es más que bastante: eso es todo, y difícil, acercar nuestra historia a la de otros podándola del exceso que somos, distraer la atención de lo imposible para atraerla sobre las coincidencias, y no insistir, no insistir demasiado: ser un buen narrador que hace su oficio entre el bufón y el pontificador.
Hay que simpatizar siempre con la alegría de la vida, cuanto menos se hable de las llagas de la vida, mejor.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Los buenos no dejan de hacer bien a los ingratos.
La probabilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día; la de hacer bien una vez al año.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
El que tiene lo bastante para poder hacer bien a otros, es rico.
No hagas ningún gasto como no sea para hacer bien a los demás o a tí mismo, es decir, no desperdicies nada.