Todos los días irrito susceptibilidades y crío deseos de encontrar en mi conducta acciones que me denigren. Debiera ser más prudente; pero en punto de prudencia, me sucede lo que a los grandes pecadores, que dejan para la hora de la muerte la enmienda. Cuando tenga cuarenta años, seré prudente; por ahora seré como soy y nada más.
Los libros en prosa son perros de muestra que yo crío y vendo para mantener a mi gato.
El café debe ser caliente como el infierno, negro como el diablo, puro como el ángel y dulce como el amor.
Los mejores goles, los hice con el Deportivo Cali y con el Pachuca. Pero el mejor gol que recibí, fue olímpico y lo anotó Sandra, mi esposa, con mis dos hijos: Miguel Ángel y Juan José. El matrimonio es lo mejor que le puede pasar a un ser humano
Yo amo los sombreros. Cuando era nene tenía una colección y los usaba muchísimo, después me los afanaron todos. Al empezar a quedarme medio pelado, me pelé del todo y no los usé más, prefiero andar así.
Ella me habló de los mellizos, del Nene Brignone y del Gaucho Dorda y de Malito y el Chueco Bazán y yo la escuché como si me encontrara al frente de una tragedia griega. Los héroes deciden enfrentar lo imposible y resistir, y eligen la muerte como destino.