Era neutral en cuanto a la religión, escéptico respecto a la libertad de expresión, simpatizaba con quienes protestaban contra los impuestos, sentía indiferencia para con los indios, temía a los negros, era duro con los pornógrafos, blando con los delincuentes y bastante persistente como protector del medio ambiente.
Quien se considere un escéptico hará bien en dudar, en ocasiones, de su propio escepticismo.
Un político incrédulo no haría nada jamás por su patria.