El más humilde libertino ha soñado con sultanas, y todo notario lleva en su intimidad las ruinas de un poeta
Señorita... envíele un ramo de rosas rojas y escriba Te quiero al dorso de la cuenta.
Como todos ustedes saben, no hay ningún escritor que escriba todo lo que piensa, es muy difícil trasladar el pensamiento a la escritura, creo que nadie lo hace, nadie lo ha hecho, sino que, simplemente, hay muchísimas cosas que al ser desarrolladas se pierden.