Dionisio dice: la carrera no es más que un retorno de todas las criaturas y un unirse en la descreación. Y cuando el alma llega a este punto, entonces pierde su nombre y Dios la atrae hacia sí, de manera que se anonada, así como el sol atrae hacia sí a la aurora para que se aniquile. (...) Pero la paz absoluta no está en ninguna parte excepto en un corazón separado.
Inutilidad de los espejos, si tus uñas revierten imágenes de hielo, donde se apaga el sol de media noche hasta la aurora boreal de tu cuerpo.