Cuidado de la democracia. Como norma política parece ser buena. Pero de la democracia del pensamiento y del gesto, la democracia del corazón y la costumbre es el más peligroso morbo que puede padecer una sociedad
Supongo que nos dan más morbo las cosas malas, las imágenes de violencia. Nos hacen sentir seguros en nuestras casas y cómodos en nuestras vidas, o nos hunden en la miseria y nos reafirman en nuestra creencia de que el mundo es una mierda.
Lacan desapareció antes que ella (Francoise Dolton). Pero cuando ella murió experimenté el mismo sentimiento que a la muerte de Lacan: el mundo sería desde entonces un poco más pobre, un poco más necio.
Porque el sentimiento está primero, quién preste atención a la sintaxis de las cosas nunca va a besarte completamente.
El color no tiene fin. Cada color expresa un momento, una emoción y como yo quiero rendir homenaje a los colores aún después de muerto, pinté yo mismo mi ataúd con los colores argentinos por dentro, y por fuera con los siete del arco iris.
Nadie ha de comprender con qué emoción secreta las más puras bellezas mi espíritu interpreta, tú lo comprenderás porque tú eres poeta.
Todos los padres hacen daño a sus hijos. No se puede evitar. La juventud, como cristal nuevo, recoge las huellas de los que la manejan. Unos padres manchan, otros rompen, otros destrozan por completo la infancia de sus hijos; la hacen pedazos y ya no se puede reparar.
Contener el odio hace que éste se convierta en un veneno. Te corroe por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hace daño, pero el odio es una espada de doble filo. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos.