La religión debería servir más para dar ánimos a los buenos que para atemorizar a los malos.
La conciencia no es más que una palabra que emplean los cobardes para atemorizar a los valientes.
Cuando contemplamos a esos liberales universitarios, una vez más lamentamos que John Walker no haya recibido la pena máxima. Necesitamos ejecutar a la gente como John Walker para así intimidar físicamente a los liberales para que se den cuenta que ellos también pueden morir. De lo contrario se convertirán en traidores irredentos.