El verdadero Budo es la protección de todos los seres con un espíritu de reconciliación. Reconciliación significa permitir la consumación de la misión de cada una.
El deseo humano de un principio, un medio y un fin y un fin apropiado a la magnitud de ese principio y ese medio no se realiza tan cabalmente como en las obras que Coleman enseñaba en la Universidad de Athena. Pero fuera de la tragedia clásica del siglo V aC, la esperanza de conclusión, y no digamos de una consumación justa y perfecta, es una ilusión demasiado necia para que la tenga un adulto.
¡El hombre ha nacido para la felicidad y para la libertad y en todas partes es esclavo e infeliz!¡La sociedad tiene como fin la conservación de sus derechos y la perfección de su ser; y por todas partes la sociedad lo degrada y lo oprime!¡Ha llegado el tiempo de recordarle sus verdaderos destinos!
Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección
Hemos de contemplar la historia universal según su fin último. Este fin último es aquello que es querido en el mundo. Sabemos que Dios es lo más perfecto. Por tanto, Dios sólo puede quererse a sí mismo, y a lo que es igual a sí. Dios y la naturaleza de su voluntad son una misma cosa; y ésta es la que filosóficamente llamamos la idea.
Cuando al fin la luz te llama, abandonas tu palpitar. Te asimilas con el viento y te lleva al nacimiento. Cuando vuele con mis alas, volaré hacia ti.
Lo que más desgasta de una enfermedad es el agotamiento sin tregua que esta va produciendo.
Conciencia del tiempo es igual a estrés y agotamiento corporal y emocional.
El campo de concentración es la expresión final del estado de separación humana y su última consecuencia. Es el abandono organizado..
La distorsión de todas las relaciones de precios, la coexistencia de mercados oficiales y negros y el antagonismo entre quienes operan en el mercado y el Estado, que lucha desesperadamente por conservar su autoridad, conducen al final a una situación caótica, en la que falta prácticamente toda clase de orden, ya sea el propio de la economía social de mercado, ya sea el de tipo colectivista.
Para salvar a esta especie de mamíferos en vías de extinción hay que llevar al dramaturgo al escenario: ese es su hábitat. Los que quieren continuar recluidos en sus escritorios y sus diccionarios, es mejor que se extingan. La fauna no habrá perdido nada.
Sólo hay una guerra que puede permitirse el ser humano: la guerra contra su extinción