Soy un ser humano y no espero ser ni santo ni bribón, ni héroe ni tonto... simplemente un ser humano. Serviremos alegremente a la nación en su presente y penosa lucha. Nos estallaremos contra barcos enemigos abrigando la convicción de que Japón ha sido y será un lugar donde sólo se permite la existencia de hogares encantadores, mujeres valerosas y hermosas amistades
¿Cómo puedo permanecer en el samsara alegremente y sin temores, cuando estoy dispuesto a reservar en mi corazón un lugar para estos interminables y persistentes enemigos, que son la causa de que aumente todo lo que me perjudica?