Y cuando satanás suscitaba oposiciones y contradicciones, que al principio han sido mayores de lo que pudiera deciros, su bondad me levanta el ánimo con aquella amorosa palabra que infundía en mí una confianza y seguridad inquebrantables: ¿Qué temes? Reinaré a pesar de satanás y de todo lo que a ello se oponga.
De entre alguna fisura el humo de satanás entró en el templo de Dios.