Kilos de escayola para recomponer mi espíritu
Nada me complacía tanto como leer o escuchar horribles historias de genios, brujas y duendes; pero, por encima de todas las escalofriantes apariciones, prefería la del Hombre de Arena que dibujaba con tiza y carbón en las mesas, en los armarios y en las paredes bajo las formas más espantosas.
Saliste corriendo a la calle, llevando tiza de color, y dibujaste en el muro, un sol, un tren y el rostro de la felicidad.
Beso el barro, amo el estuco delicado, me inclino ante los sabios estelares, ante el pueblo que contaba los luceros y escribió sobre basalto la única historia verdadera que se ha escrito en esta tierra.
Kilos de escayola para recomponer mi espíritu
Kilos de escayola para recomponer mi espíritu
Beso el barro, amo el estuco delicado, me inclino ante los sabios estelares, ante el pueblo que contaba los luceros y escribió sobre basalto la única historia verdadera que se ha escrito en esta tierra.
Kilos de escayola para recomponer mi espíritu