La afición de los alemanes por lo impreciso en las artes proviene de su proclividad a la chapucería; pues quien hace chapuzas no puede aprobar el esmero, ya que si no él mismo no sería nada.
Hicimos los Juegos Olímpicos, hicimos aprobar y refrendar el Estatut y ahora iremos a por el alzhéimer, y tengo la certeza de que esta enfermedad será dentro de 10 ó 15 años vencible y vencida.
Lo que no es moralmente admisible es la aprobación jurídica de la práctica homosexual. e ha querido legitimar un desorden moral. ha conferido indebidamente un valor institucional a comportamientos desviados, no conformes al plan de Dios: existen las debilidades ―lo sabemos―, pero el Parlamento, al hacer esto, ha secundado las debilidades del hombre
El aumento de la inmigración puede legitimar las ablaciones
Estoy a favor de legalizar las drogas. Según mi sistema de valores, si la mayoría de la gente quiere matarse a sí mismos, tienen todo el derecho de hacerlo. La mayoría de los problemas que vienen de las drogas son porque éstas son ilegales.
Lo sabéis, es algo cómico: cada uno de estos cabrones que quieren legalizar la marihuana es judío. ¿Qué diablo les pasa a estos judíos, Bob? Supongo que es que la mayoría son psiquiatras.
El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia.
La tarea cotidiana de la ciencia no consiste en cazar datos, como supondría un inductivista, sino en verificar hipótesis, es decir, en ver si resisten la prueba de la vida real o, cuando se trata de inventos, en ver si funcionan. Los actos realizados para verificar una hipótesis se denominan experimentos.
Ocupar en la tierra el puesto que le corresponde en vez de aceptar el que le designan: pedir y tomar su bocado; reclamar su techo y su pedazo de terruño, es el derecho de todo ser racional.
Todos los que practicamos deportes sabemos que salimos para ganar o perder. Hay que aceptar las dos cosas. Uno no se puede venir abajo para perder un partido o muy arriba para ganarlo. Nadie se acuerda de las victorias, sólo de las derrotas.
El juramento de un enamorado no tiene más fuerza que la palabra de un mozo de cervecería. Uno y otro no sirven sino para confirmar o certificar cuentas falsas.
Hicimos los Juegos Olímpicos, hicimos aprobar y refrendar el Estatut y ahora iremos a por el alzhéimer, y tengo la certeza de que esta enfermedad será dentro de 10 ó 15 años vencible y vencida.