La bomba atómica es fundamental. No para jugar a nada, sino para ser respetados. Es lo que en geopolítica se llama disuasión estratégica. Esto quiere decir, déjennos en paz. Cuando se tiene la bomba atómica se sienta para conversar en igualdad de condiciones. Lo mismo pasa con las Fuerzas Armadas. Si soy elegido, triplicaré su efectivo. Ellas son el brazo armaddo del pueblo.
El valor consiste en buscar la verdad y decirla, en no plegarse ante la ley de la mentira triunfante que pasa y en no hacernos eco en nuestra alma, en nuestra boca y en nuestras manos de los aplausos imbéciles y los abucheos fanáticos.