En el fondo, la ideología tiene un poder de persuasión indiscutible. El discurso ideológico amenaza anestesiar nuestra mente, confundir la curiosidad, distorsionar la percepción de los hechos, de las cosas, de los acontecimientos
Tengo más claro cada día que no se debieron celebrar las elecciones a los tres días del 11-M (...) El atentado fue un acto de coacción destinado a distorsionar el resultado