El mentiroso tiene dos males: ni cree ni es creído.
La única cosa peor que un mentiroso es un mentiroso hipócrita.
La finalidad del embustero consiste simplemente en agradar, deleitar, proporcionarnos un placer; es la base misma de la sociedad civilizada.
Al embustero no se le da crédito ni siquiera cuando dice la verdad.