La recompensa del mentiroso es no ser creído aun cuando diga la verdad.
Peor que la acción mala es el ser-malo. Es peor que un mentiroso diga la verdad que mienta un amante de la verdad.
El castigo del embustero es no ser creído aún cuando diga la verdad.
Al embustero no se le da crédito ni siquiera cuando dice la verdad.