Muchos fracasos ocurren en personas que no se dieron cuenta lo cerca del éxito que estuvieron.
Los dos requisitos más importantes para el éxito principal son los siguientes: primero, estar en el lugar correcto en el momento adecuado, y en segundo lugar, hacer algo al respecto
Con las cosas más bellas guardaré tu recuerdo que el tiempo no logró sacarlo de mi alma.
Si logro encontrarlo, podré escapar; si no, valeroso forastero, temo haberos mezclado en mis desdichas: Manfredo sospechará que sois cómplice de mi fuga, y seréis víctima de su resentimiento.
La conquista del poder cultural es previa a la del poder político y esto se logra mediante la acción concertada de los intelectuales llamados orgánicos infiltrados en todos los medios de comunicación, expresión y universitarios
Es raro el caso en que la conquista esté muy satisfecha del conquistador
Si hubiera querido un trabajo fácil, me hubiera quedado en Porto -con una cómoda silla azul, el trofeo de la Champions League, Dios, y después de Dios, ¡yo! Para mí, presión es una fiebre de pollo. Le tengo más miedo a eso que a la presión en el fútbol
Es la primera vez y estoy muy feliz, pues es el trofeo más importante
¿Qué te importa, si en el mundo tu fama no se pregona, con la rústica corona del poeta popular? (...) ¿Qué te importa? ¡Si has vivido cantando cual la cigarra, al son de humilde guitarra bajo el ombú colosal!
Se ve que no conoces a las mujeres, son capaces de todo, de lo mejor y de lo peor si les da por ahí, son muy señoras de despreciar una corona a cambio de ir al río a lavarle la túnica al amante o de arrasarlo todo y a todos para sentarse en un trono.
Una corona de laurel es una corona de espinas revestida de hojas.
Esclavos de ajenas pasiones y de su propia vanidad, sólo conciben la gloria en un carro triunfal arrastrado por adoradores. Prefieren una corona de cartón dorado, con tal que todos la tomen por oro buen a ley, a la inmortal corona del laurel sagrado que sólo resplandece en la obscuridad de la tumba.
La evolución de la vida, y el origen evolutivo de la humanidad, están establecidos científicamente tan firme y completamente como cualquier suceso histórico no presenciado por observadores humanos. Cualquier concesión a los anti-evolucionistas, sugiriendo que hay razones científicas para dudar del hecho de la evolución, sería propagar una vulgar falsedad.
La costumbre es el principio por el cual se ha realizado esta correspondencia tan necesaria para la supervivencia de nuestra especie y la dirección de nuestra conducta en toda circunstancia y suceso de la vida humana.