¿Qué, creías que había yo de ser eterno? Es preciso paguemos todos el debido tributo al Creador.
En general, las mujeres hablan desdeñosamente de los hombres tímidos, pero en el fondo les gustan. Un poco de aturdimiento lisonjea su vanidad y se sienten más fuertes; es una especie de tributo que se les paga.