Ante la obligación de decir también algo sobre mi carácter y mi temperamento, el más indulgente de mis lectores no será ni el menos sincero ni el más falto de ingenio.
Del hablador he aprendido a callar, del intolerante a ser indulgente y del malévolo a tratar a los demás con amabilidad. Y por curioso que parezca, no siento ninguna gratitud a esos maestros.
El maestro aprende de sus alumnos, el auditorio estimula al actor, el paciente cura a su psicoanalista, siempre y cuando no se traten como objetos, sino que estén relacionados entre sí en forma genuina y productiva.
En cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente y los conceptos éticos y morales; entonces la ciencia y la conciencia estarán siempre del mismo lado, del lado de la humanidad.
El actual congreso es ilegítimo, el actual Presidente es ilegítimo, se eligieron con los mismos votos, y el país no puede ser complaciente con unas elecciones que se ganaron sobre la base de masacres, desapariciones, torturas, secuestros, desplazamientos, asesinatos selectivos y graves violaciones a los derechos humanos.
Ser totalmente comprensivo le hace a uno indulgente.
Se espera que el informe dado aquí, a pesar de sus deficiencias, puede servir como un estudio piloto para el desarrollo de un estudio más adecuado y comprensivo de los varios estados de conciencia.
Fenómenos inexplicables acaecerán en la atmósfera y la Tierra en el final de finales. La ciencia se encontrará corta y pequeña. Ante ellos callará en reservas. El hombre más dúctil comprenderá que es allegado el grande instante de la advertencia, pero aguardará en confianzas. Voces de orantes gritarán: Es ya el Cataclismo, llega ya el fuego de los cien fuegos. Orad