Hay quien se extraña de que por lo común los ricos sean avaros. Y, sin embargo, si no hubieran sido avaros cuando eran pobres, no hubieran llegado a ricos. El procedimiento que conserva es el mismo que cría. Para encontrar generosidad es preciso dirigirse a los pobres consuetudinarios o a los salteadores de caminos.
Uno elige el procedimiento que cree que más se acerca al éxito. Si no lo hiciéramos no será porque no lo hayamos planeado de ese modo, sino porque hay imponderables que uno no maneja. No siempre las intenciones se corresponden con los logros.