Mientras que vinos espumosos vierte, nuestra antigua amistad, en este día, y con alegres brindis se divierte; y en raudales se escapa la armonía; y la insaciable gula se despierta; y va de flor en flor la poesía.
Innumerables parejas experimentan al mismo tiempo la necesidad de estrangularse y la de degustar juntos un buen cocido. En este caso, el odio y la gula llegan a una síntesis y todo queda reducido a devorar ese plato con el tedio consabido, cuya manifestación es ese silencio de familia que puede durar toda la vida hasta transformarse en una buena amistad.