Jamás perdona el necio si ve la nuez vacía que dio a cascar al diente de la sabiduría.
Pero después de todo, ¿Quién piensa en morir cuando la vida es tan plena?
Pienso en la muerte todos los días. El año pasado perdí un par de amigos muy íntimos. He estado viendo a la gente cerca de mí morir desde el momento en que era un niño. Muy pronto perdí a mi padre y mi abuela quien estaban muy cerca de mí. Así que la muerte está siempre conmigo. Es la única certeza en la vida.